Test de lectura rápida

¿Es la lectura rápida para usted?

¿Es usted un lector eficaz? ¿Qué tipo de lector es usted?

Lo sabrá en unos minutos, después de realizar este test de lectura rápida gratuito en línea. ¿Quiere conocer su velocidad en inglés? Haga mejor este test de velocidad de lectura.

Obtendrá su velocidad de lectura en cuanto termine su lectura cronometrada. Después podrá realizar un test de comprensión formado por una serie de preguntas sobre el texto que acaba de leer.

Instrucciones

Su velocidad de lectura se calculará en cuanto termine esta lectura cronometrada. Haga entonces el test de comprensión respondiendo a una serie de preguntas sobre el texto que acaba de leer.

Prepárese, haga clic en el botón Start y empiece a leer. El botón pone en marcha el cronómetro. Intente leer con normalidad, sin apresurarse demasiado, para conocer su nivel actual.

Haga clic en el botón Stop en cuanto termine. Esto detiene el cronómetro y muestra su velocidad.

Para probar antes del test, haga clic en Start, desplace el texto sin leer y luego haga clic en Stop. Para una lectura cómoda, puede ajustar la pantalla cambiando el ancho de la ventana y el tamaño de la letra.

Test de lectura rápida en línea

La importancia de la lectura aumenta de forma considerable con el desarrollo de la nueva economía de la información, mientras que leer sigue siendo la actividad humana más eficaz para transformar información en conocimiento.

Aunque los lectores más eficientes leen a una velocidad de 1000 palabras por minuto (ppm), o incluso más, con una comprensión cercana al 85 %, apenas representan el 1 % de los lectores. El lector medio solo alcanza una comprensión próxima al 60 % con una velocidad de 200 ppm. En muchos campos, un entrenamiento diario intensivo conduce con bastante rapidez a resultados cercanos a las mejores marcas. Sorprende comprobar que no ocurre así con la lectura, una actividad a la que la mayoría de los lectores dedica de una a varias horas cada día, leyendo de forma activa documentos de trabajo, libros, periódicos, pantallas de ordenador, folletos, etiquetas y carteles. Un programa de entrenamiento así debería llevar sin problema a cualquier lector a una velocidad cercana a las 1000 ppm.

Por desgracia, la realidad queda muy lejos de esa situación, ya que el lector medio lee cinco veces más despacio que el buen lector. Su rendimiento es aún más bajo si tenemos en cuenta la eficacia en lugar de la velocidad. La eficacia de lectura viene dada por la velocidad ponderada por la tasa de comprensión, lo que da 200 x 60 %, es decir, 120 palabras eficaces por minuto (pepm) para el lector medio, frente a 1000 x 85 %, es decir, 850 pepm para los mejores. La eficacia media de lectura es, por tanto, siete veces menor que la del grupo de cabeza.

Si trasladamos a otros ámbitos la marca alcanzada por el lector medio, podemos imaginar a un velocista que entrena con constancia todos los días de la semana, durante varias temporadas seguidas, para lograr como mejor resultado correr los 100 m caminando a paso lento. También podríamos reconocer en él a un músico que, pese a muchos años de práctica diaria, nos ofrecería el torpe manejo de un principiante. Resulta lamentable comprobar que los lectores, a partir de los 12 años en su mayoría, ya no aumentan su eficacia de forma apreciable y nunca alcanzan, ni de lejos, las capacidades que serían capaces de desarrollar.

Todo usuario de ordenador, consciente de la lentitud de su mecanografía, está convencido del beneficio que le aportaría un curso de mecanografía. En cambio, es muy raro que se dé cuenta de que una mejora de su comprensión y de su velocidad de lectura le resultaría mucho más provechosa. Los avances del reconocimiento de voz irán dejando obsoleta la destreza con el teclado, ya que la velocidad de escritura más alta no se acerca al ritmo medio del habla. Por otro lado, la expresión oral, con una velocidad media de 150 ppm, siempre quedará muy por debajo del flujo de un buen lector, por no hablar de las técnicas de lectura de barrido o de búsqueda.

Quien quiere mejorar su lectura dispone de tres opciones distintas. La que ofrece el progreso más rápido consiste, probablemente, en asistir a un seminario de lectura rápida dirigido por un buen instructor que use un método probado. Muchos lectores lentos consiguen así duplicar su eficacia de lectura, e incluso triplicarla en algunos casos, en unas diez horas de clase, gracias a la confianza que ganan y a textos cuidadosamente elegidos. Por desgracia, esos progresos rápidos y alentadores rara vez se asientan bien y tienden a desvanecerse con el tiempo por falta de práctica.

Un libro de lectura rápida constituye la segunda opción. Este tipo de libro contiene, la mayoría de las veces, una explicación de los mecanismos de la lectura, tests de velocidad y de comprensión y diversos ejercicios. También desarrollan temas como la concentración, la motivación, la manera de abordar una obra y la técnica de barrido. El aprendizaje individual a partir de un libro exige una fuerte implicación y una gran inversión de tiempo por parte del lector.

Por último, un programa informático de lectura rápida es, probablemente, el medio más eficaz para lograr un rendimiento de alto nivel. Solo el ordenador permite ejercicios en los que la interactividad, la posibilidad de animar el texto y de marcar el ritmo de la lectura permiten aumentar la eficacia de lectura de forma tan notable. Basta con considerar la facilidad de realización de este test frente a una versión en papel, que exigiría cronometrar, contar las palabras y calcular la velocidad, para convencerse de lo práctico de un programa así. Los progresos logrados en la lectura en pantalla se trasladan de inmediato a la lectura en papel; por desgracia, las cosas no funcionan igual de bien en sentido contrario. Gracias a una formación atractiva y con ritmo, un programa de lectura rápida instaurará el entrenamiento sostenido, necesario para romper hábitos anclados por años de descifrado. Esa es la tarea que los libros o los seminarios de lectura rápida dejan a cargo del lector.

 

resultados de lectura rápida

Usted lee a
palabras por minuto.


Anote o memorice su velocidad de lectura. Responda después a una serie de preguntas sobre el texto que acaba de leer para hacer el test de comprensión.

Si cree que le resulta imposible mejorar a la vez su velocidad y su comprensión, bastará con que repita este test de velocidad para convencerse de lo contrario.

Compare su resultado del test de lectura rápida

 

Las medidas de velocidad y comprensión dependen del contenido del texto y de un conjunto de preguntas. Los resultados de la tabla no corresponden a un test concreto, sino que dan una idea general de la eficacia de lectura.

PantallaPapelComprensiónPerfil del lector
100 ppm110 ppm50 %Insuficiente
200 ppm240 ppm60 %Lector medio
300 ppm400 ppm80 %Buen lector
700 ppm1000 ppm85 %Lector excelente y competente
Los estudios muestran que se lee alrededor de un 25 % más despacio en una pantalla de ordenador que en papel. Esta diferencia suele aumentar a medida que crece la velocidad de lectura. Por eso puede subir un poco sus resultados para estimar su velocidad al leer en papel.

 

perfiles de lector

  • 110 ppm, lector lento, pero tiene muchas posibilidades de mejora. El entrenamiento le dará rápidos aumentos de comprensión y velocidad. Pronto se dará cuenta de que leer puede ser un placer. FReader le ofrecerá horas de instrucción y entrenamiento para que siga mejorando hasta las mejores marcas de lectura.
  • 240 ppm, lector oral. Puede progresar rápido y de forma notable si suprime la subvocalización. El programa FReader es perfecto para usted.
  • 400 ppm, lector auditivo. FReader ofrece varios modos de lectura rápida para marcar su ritmo más allá de esta barrera del sonido de las 400 ppm.
  • 1000 ppm, lector visual. Su velocidad de lectura es la joya de su currículum. No necesita FReader, pero sin duda podría ser útil para los miembros de su familia que no sean lectores tan competentes.